El arte hecho desde espacios de reclusión estará presente en el Auditorio Nacional

  • 17 artistas, en su mayoría privados de su libertad, realizaron una escenografía inspirada en el activista Luther King para el concierto Tengo un sueño
  • Uno de los objetivos de Cultura Comunitaria es detener la discriminación, idea compartida por los talleres que existen en espacios de reclusión

Una escenografía creada desde el Reclusorio Preventivo Varonil Norte, ubicado en la Ciudad de México, fue hecha por 17 artistas, en su mayoría privados de su libertad y lucirá este martes 19 de noviembre a las 18:00 horas en el Auditorio Nacional en Tengo un sueño. Magno evento Cultura comunitaria.

Asimismo, el trabajo de grabado se hará presente, gracias a la colaboración de los integrantes del taller Gráfica Siqueiros, artistas privados de su libertad ubicados en el Centro de Readaptación Social número 1 de Santa María Ixcotel, Oaxaca. Proyecto al que se han sumado artistas como Dr. Lakra y César Chávez.

Tengo un sueño es el evento multidisciplinario que mostrará el trabajo realizado durante el último año por personas que son parte de Cultura comunitaria, cumpliendo así con los ejes de trabajo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México para no dejar a nadie atrás. En este magno evento participan, además de los artistas en reclusión, niñas, niños y jóvenes parte de los 339 semilleros creativos que hay en el país, artesanas y artesanos, así como artistas consolidados que han sido invitados. 

Las creaciones de arte visual – obras de grabado y pintura-elaboradas por los artistas en reclusión acompañarán las piezas musicales en el escenario, al tiempo que las orquestas y coros interpreten su repertorio. 

Los 17 artistas son parte de Kolëctiv.Feat, un colectivo que trabaja en colaboración con Cultura comunitaria de la Secretaría de Cultura y que en esta ocasión podrán presentar su obra en uno de los recintos de espectáculos más importantes del país. Por otro lado, el taller Gráfica Siqueiros inició en agosto de 2017 y de acuerdo con los grabadores, toma su nombre del artista mexicano David Alfaro Siqueiros.

“El muralista estuvo recluido varias veces en la Penitenciaria de Lecumberri en la Ciudad de México. Durante una de esas estancias realizó una serie de 13 grabados en madera. Decidimos poner el nombre de Gráfica Siqueiros al taller por el antecedente directo de este artista con el grabado y la cárcel”, comentaron.

Por su parte, Moisés Bucio, artista privado de su libertad e integrante de Kölectiv.Feat comentó:

“presentaremos un fototransfer, es decir, elegimos una fotografía de Martin Luther King y alrededor de la misma todos pintamos algo, incluida nuestra maestra, Lulú Sánchez Puig. Esa será la intervención que se colocará en el escenario”. 

“La intervención en la imagen de Luther King refiere a que todos somos libres, que tenemos los mismos derechos independientemente de que unos sean morenos, otros presos o indígenas. Con nuestra obra queremos dar a entender que todos somos iguales, que tenemos la misma capacidad y que podemos hacer lo mismo echándole muchas ganas e inteligencia”, dijo Moisés Bucio. 

Además de la escenografía, mostrarán obras creadas a partir del taller de artes plásticas en el que participan dentro del Reclusorio Preventivo Varonil Norte. La exposición podrá disfrutarse desde las 15:00 horas en el lobby del Auditorio Nacional.

“Todas las obras que hemos hecho hablan de cómo nos ve la gente después de que uno es libre entonces compartimos el mensaje de dejar atrás el racismo”

“Hicimos unas alas con papel fabriano y, por ejemplo, uno de nuestros compañeros ocupó plástico, es decir, la imaginación no tiene límites y podemos ocupar todo, así sea un pedazo de tronco que ya no sirva o una tarjeta de teléfono como lo hace Alejandro, otro integrante del colectivo”

Kolëctiv.Feat actualmente tiene dos miembros en libertad: Alejandro Sandria y Moisés Bucio, quienes hoy tienen una alternativa como talleristas en Cultura comunitaria. 

Moisés recordó con cariño los días de taller dentro del reclusorio, sin embargo, no quisiera revivirlos porque implicaría regresar a los colores opacos.

“Un día en el taller era algo estupendo porque estando adentro solo vez el color beige del uniforme y el negro de los custodios, entonces cuando llegaba la maestra parecíamos niños chiquitos de primaria esperando a la profesora con los dulces, los colores y el material. Era algo divertido porque nos fugábamos de la cárcel a través del arte”, expresó.

Moisés narró que su maestra, Lulú Sánchez Puig les leía sobre todos los artistas desde los contemporáneos hasta los clásicos.

“Nos hablaba de artistas modernos, abstractos, de muchas cosas, de algo que nunca hubiésemos imaginado estando presos. En lo personal, en esas seis horas del taller –tres horas dos días a la semana– me sentía en fuga porque uno es libre de corazón. Estábamos encerrados pero la maestra nos ayudó a ser libres y expresivos porque el corazón siempre estará libre y abierto para aprender y para sentir”, aseveró.

Con información de: Dirección General de Vinculación Cultural de la Secretaría de Cultura.

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